Grupo El Jamón participa en Retail Forum 2026 en IFEMA MADRID

Grupo Empresarial El Jamón ha formado parte de Retail Forum 2026, celebrado en IFEMA Madrid, un encuentro en el que directivos y compañías líderes del sector se reúnen para compartir visión, estrategia y conocimiento en un entorno orientado a la toma de decisiones y al debate de los retos reales del negocio.

En el marco del evento, José Antonio Muriel, Responsable de Operaciones de El Jamón, ha participado en el Panel de Expertos “El ‘espejo digital’ de la tienda física: decisiones proactivas para vender más, operar mejor y generar ingresos nuevos”, centrado en cómo el retail español avanza hacia un modelo en el que la tienda física se convierte en su reflejo digital. La combinación de tecnologías como las etiquetas electrónicas (ESL), IoT, smart carts y retail media permite mejorar la experiencia en tienda y maximizar su rendimiento, al tiempo que el ecosistema de las ESL se consolida como una fuente clave de datos a nivel de lineal para comprender mejor lo que ocurre en el punto de venta, anticipar escenarios y actuar de forma proactiva sobre el negocio.

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Durante su intervención, Muriel subrayó que el valor real de la digitalización no está en “tener tecnología instalada”, sino en convertir el dato en decisiones útiles y ejecutables en tienda. “Una tienda no tiene un ‘espejo digital’ solo porque instale etiquetas electrónicas, sensores o pantallas. Lo tiene cuando es capaz de traducir lo que pasa en el lineal en decisiones mejores, más rápidas y consistentes. Porque el valor no está en tener el dato; está en que ese dato termine convirtiéndose en algo útil dentro de la tienda”, señaló. En este sentido, remarcó la importancia de empezar por una base sólida de dato maestro: “En una compañía como Grupo Empresarial El Jamón, con más de 365 supermercados y realidades operativas muy distintas, exige empezar por algo menos glamuroso, pero mucho más decisivo: el dato maestro. Si el surtido, el precio, la promoción o la ubicación no están bien gobernados, la capa digital no arregla nada; simplemente hace visible el desorden a mayor velocidad”.

Muriel insistió también en que estas soluciones deben estar diseñadas desde la realidad del equipo de tienda. “Si una tecnología añade pasos, crea alertas irrelevantes u obliga al personal a trabajar para la herramienta en vez de al revés, no estamos digitalizando la tienda: estamos complicándola. La buena tecnología en retail es la que quita fricción”, afirmó, poniendo el foco en que la digitalización debe liberar tiempo para lo que verdaderamente aporta valor al cliente: ejecutar cambios de precio con seguridad, lanzar promociones con precisión, detectar incidencias antes y mejorar la consistencia entre lo definido centralmente y lo ejecutado en el punto de venta. A su vez, defendió la necesidad de alineación interna para que el “espejo digital” funcione de verdad: si marketing, compras, tienda, sistemas y proveedores no comparten un mismo lenguaje operativo y medible, la digitalización queda coja y se convierte en ruido. “Hoy no necesariamente tiene ventaja quien más información acumula, sino quien mejor distingue qué señal merece atención y cuál no”, añadió.

En el turno dedicado a la medición del retorno, Muriel defendió que el ROI de estas tecnologías no puede medirse con una única variable, porque el impacto se reparte entre varias capas que se refuerzan entre sí. Por un lado, está la capa operativa, ligada a productividad, precisión y simplificación de tareas; por otro, la capa comercial, que mide si mejora la ejecución promocional, la conversión en lineal y la reducción de pérdidas de venta por mala activación; y, por último, la capa de nuevos ingresos, donde entra retail media, pero con exigencia: “No todo soporte es un negocio. Solo hay nuevo ingreso de calidad cuando existe inventario relevante, una propuesta clara para las marcas, capacidad de segmentación o contexto útil y, sobre todo, medición creíble. Si no, lo que vendemos es ruido, y el ruido acaba destruyendo valor más rápido de lo que lo genera”. En ese sentido, apuntó a una evolución del mercado hacia modelos con mayor exigencia en transparencia, medición e impacto real, más allá de la mera activación.

Muriel concluyó señalando que el retorno debe construirse por fases, partiendo de una línea base real, pilotos bien diseñados, medición comparativa e incrementalidad antes de escalar, evitando tanto invertir por tendencia como abandonar por falta de resultados inmediatos. “El retorno real de todo esto no se mide solo en ahorro, ni solo en facturación publicitaria. Se mide en si ejecutas mejor, si vendes mejor y si además eres capaz de abrir ingresos nuevos de una forma sostenible. Cuando se dan esas tres cosas a la vez, ahí sí estamos hablando de transformación”, resumió. “La tienda física no pierde relevancia cuando se digitaliza; al contrario, gana inteligencia. Pero esa inteligencia solo crea valor cuando mejora tres cosas a la vez: la operación, la venta y la colaboración con marcas y proveedores. La tienda del futuro no será la que más dispositivos tenga. Será la que mejor convierta el dato en decisiones simples, ejecutables y medibles. Una tienda capaz de verse mejor para decidir mejor. Y en retail, decidir mejor no es una cuestión tecnológica; es una ventaja competitiva”.

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