La combinación de crujido y frío activa los sentidos, convirtiendo el bocado de un Ferrero en el ritual perfecto para dar la bienvenida al buen tiempo.
Con la llegada de los primeros días de sol, hay un gesto que marca oficialmente el inicio del verano: volver a disfrutar de un buen helado. Pero este año, el Día Mundial del Helado (12 de abril) cobra un matiz especial. No es solo una cuestión de gusto; la ciencia explica que el helado es un auténtico potenciador del bienestar emocional gracias a su capacidad para liberar serotonina, la conocida "hormona de la felicidad".
Este efecto se multiplica cuando entra en juego la neurogastronomía: esa sensación donde el aroma, el frío y, sobre todo, el crujido perfecto, activan un circuito de placer inmediato en el cerebro.
En este escenario, Ferrero se convierte en el aliado perfecto para quienes buscan elevar este momento a una experiencia de auténtico lujo cotidiano.
La experiencia Ferrero

Propuestas que trasladan sabores legendarios al formato helado ganan protagonismo este 12 de abril. Es el caso de las referencias inspiradas en los clásicos Ferrero Rocher o Raffaello, que reinterpretan sus famosas combinaciones de chocolate y avellana en una versión helada mejorada.
Para quienes buscan un perfil más sofisticado, la gama Ferrero Collection sorprende con propuestas que juegan con la intensidad y el contraste, como el chocolate negro con naranja o el sorprendente chocolate blanco con pistacho.
Placer compartido y momentos para todos

La celebración del 12 de abril también es una invitación a revivir sabores que forman parte de nuestra memoria emocional. Los helados de Kinder Bueno Classic y Kinder Bueno White trasladan su inconfundible mezcla de avellana y barquillo crujiente a un formato refrescante, mientras que Kinder Chocolate Ice Cream ofrece un perfil más suave, ideal para disfrutar en familia y crear nuevos recuerdos.
En esta misma línea de sabores que todos conocemos, el helado Nutella se suma como la opción definitiva para quienes prefieren el ritual de la cuchara.

Lo que le hace especial es: un cremoso helado sabor a avellana y cacao, con vetas generosas de deliciosa Nutella que recorren cada rincón de la tarrina. Tres capas visibles, remolinos intensos y una base final que redondea esta propuesta que se disfruta a cucharadas.
Desde opciones individuales, diseñadas para un capricho sobre la marcha, hasta los formatos multipack para convertir una cena en casa en algo extraordinario, Ferrero adapta su propuesta a cada estilo de vida.
Así, el 12 de abril no solo marca una fecha en el calendario, sino el inicio de esa temporada donde cualquier plan mejora con un helado entre las manos.

