Día internacional de la enfermedad celiaca (16 de mayo).
- Grupo Gallo cuenta con una gama sin gluten que alcanza las 29 referencias y abre nuevas posibilidades en cocina cotidiana, desde pastas y caldos 100% naturales hasta mix pensados para repostería casera.
- Además, la compañía dispone de la única planta en la península, ubicada en Esparreguera (Barcelona), dedicada en exclusiva a la producción de pasta sin gluten, garantizando seguridad alimentaria y confianza en cada elaboración.

Hay platos que forman parte de la rutina y, al mismo tiempo, de la vida cotidiana que compartimos: una cena rápida entre semana, una receta en familia o un plato de pasta que siempre apetece. Durante años, para las personas celíacas, esos momentos han implicado adaptaciones y, en muchos casos, renuncias. Pero esa realidad está cambiando.
La alimentación sin gluten ha dejado de ser un territorio de sustitución para convertirse en un espacio de variedad, creatividad y disfrute. En este nuevo escenario, Grupo Gallo ha alcanzado en 2025 los 2,6 millones de kilos de pasta sin gluten producidos, con un crecimiento del 8% respecto al año anterior. Más allá de las cifras, lo relevante es lo que reflejan: una forma de comer que se ha normalizado y que cada vez está más presente en las cocinas del día a día.
Una forma de cocinar más segura y más libre
Detrás de esta evolución hay también una apuesta clara por la especialización y la seguridad alimentaria. La gama actual de Gallo cuenta con 29 referencias e incluye pastas tradicionales, opciones de legumbres, caldos 100% naturales, salsas y mix para repostería sin gluten. Una variedad pensada para algo muy concreto: que cocinar sin gluten no sea una limitación, sino una forma más de disfrutar la comida con normalidad.
Además, la compañía cuenta, en Esparreguera (Barcelona), con la única planta de España y Portugal dedicada exclusivamente a la producción de pasta sin gluten, lo que permite garantizar los máximos estándares de seguridad y minimizar el riesgo de contacto cruzado, un aspecto esencial para las personas celíacas.
Una realidad que va más allá del plato
Este cambio se enmarca en una realidad relevante: en España se estima que entre 450.000 y 900.000 personas son celíacas, aunque cerca del 80% aún no está diagnosticado, según estimaciones del colectivo de referencia. A ello se suma que aproximadamente un 6% de la población podría presentar sensibilidad al gluten, lo que amplía aún más la relevancia de esta categoría en la alimentación actual.
En este contexto, el crecimiento del sin gluten no es solo una tendencia de consumo, sino también una respuesta a necesidades reales que cada vez están más presentes en la sociedad.
La evolución del segmento refleja algo más profundo: la búsqueda de una alimentación más inclusiva, más consciente y más adaptada a diferentes estilos de vida. Y en ese camino, la innovación alimentaria y la escucha activa del consumidor están permitiendo que cocinar sin gluten sea, cada vez más, simplemente cocinar.
Porque hoy, un plato de pasta sin gluten no se percibe como una alternativa. Es, directamente, otra forma de disfrutar de algo tan cotidiano como comer bien.
Espaguetis sin gluten con espárragos, ricotta y jamón crujiente
Ingredientes (2 personas)
Espaguetis sin gluten
1 manojo de espárragos verdes
150–200 g de ricotta
Jamón serrano en lonchas
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Pimienta (opcional)
Preparación
Cocer los espaguetis sin gluten en abundante agua con sal siguiendo el tiempo indicado por el fabricante, hasta que estén al dente.
Mientras tanto, limpiar los espárragos verdes, retirar la parte más dura del tallo y saltearlos en una sartén con un chorrito de aceite de oliva. Cocinarlos unos minutos, procurando que mantengan su textura ligeramente crujiente y su sabor fresco.
En otra preparación o en la misma sartén fuera del fuego, mezclar la ricotta con un poco del agua de cocción de la pasta. Remover hasta obtener una crema suave y ligera que ayude a ligar el plato.
Cuando la pasta esté lista, escurrirla y añadirla a la sartén junto con los espárragos y la crema de ricotta. Mezclar todo bien para que los ingredientes se integren y la salsa envuelva la pasta de forma homogénea.
Por último, servir con el jamón serrano crujiente por encima, que aportará contraste de textura y un punto salado al conjunto.
Resultado
Un plato sencillo y equilibrado que combina cremosidad, frescura y contraste, demostrando que la cocina sin gluten puede ser tan cotidiana como versátil y sabrosa.
