- Si ya has sacado las sandalias, ¿por qué sigues usando cremas de invierno? El verano pide ligereza… y la piel también.
- Las expertas de Clarel dan las claves para actualizar tu rutina de skincare, sin complicaciones y pensado para el uso diario.
- ¿Sabes cuál es el imprescindible que marca la diferencia entre una piel bonita… y una protegida?

Con la llegada del buen tiempo no solo guardamos abrigos y sacamos vestidos: también deberíamos hacer lo mismo con nuestro neceser. Porque sí, la piel, igual que el armario, necesita adaptarse a la nueva temporada. Seguir usando las mismas cremas densas de invierno en pleno verano es, literalmente, como salir a la calle con jersey en agosto.
En un contexto donde cada vez somos más conscientes del cuidado de la piel, el objetivo está claro: ligereza, protección y eficacia. Por eso las expertas de Clarel dan las claves para actualizar tu rutina de skincare, sin complicaciones y pensado para el uso diario.
Texturas más ligeras: menos es más (y mejor)
“En primavera y verano, la piel produce más sudor y sebo. Si a eso le sumamos fórmulas densas, el resultado es una piel congestionada, con brillos y poros más visibles”, explica Marina Ramos, Formadora y Experta en Producto en Clarel.
¿La solución? Apostar por:
- Cremas tipo gel o emulsiones ligeras.
- Sérums de rápida absorción.
- Brumas faciales refrescantes.
Ingredientes como la glicerina o el ácido hialurónico se convierten en imprescindibles: hidratan sin aportar peso.
Nuevos ingredientes que deberías introducir
El calor no solo cambia la textura de tu piel, también sus necesidades. Aquí van algunos activos clave para la temporada:
- Vitamina C: antioxidante estrella. Protege frente al daño solar y potencia el efecto del SPF.
- Niacinamida: regula el sebo y mejora la textura.
- Extractos enzimáticos (papaya, piña): exfolian suavemente sin sensibilizar.
- Aloe vera: calma, refresca y repara tras la exposición solar.
Ingredientes a usar con cabeza (no demonizar, pero sí adaptar)
No se trata de eliminar, sino de saber cómo y cuándo usarlos:
- Retinol: no está prohibido en verano, pero si lo introduces por primera vez, mejor esperar a meses con menos sol. Si ya lo usas, mantén una rutina estricta de SPF.
- Ácidos exfoliantes fuertes (como glicólico): pueden aumentar la fotosensibilidad. Mejor reducir frecuencia o cambiarlos por opciones más suaves.
El gran protagonista: el protector solar
“Si hay un producto que marca la diferencia, es este. Y no es exageración: hasta el 80% del envejecimiento prematuro está causado por el sol”, destaca Marina Ramos.
Algunos recordatorios clave:
- El SPF no se suma (no, 15 + 20 no son 35)
- La cantidad importa (aplica generosamente)
- También necesitas SPF en la oficina (los rayos UVA atraviesan ventanas)
- Y sí, caduca: si es del verano pasado, mejor renovarlo.
El neceser de verano perfecto
Si tuvieras que hacer un “cambio de armario” beauty, estos serían los imprescindibles que sí o sí deben estar en tu cesta de verano:
- Protector solar (y reaplicación en bruma).
- Sérum de vitamina C.
- Hidratante ligera.
- After sun multifunción.
- Autobronceador o toallitas bronceadoras.
- Desodorante corporal eficaz.
- (Y sí, también repelente de insectos… la belleza también es supervivencia).
Tu piel también cambia de temporada
Adaptar tu rutina no es una tendencia, es una necesidad. Igual que no te pondrías botas en la playa, tu piel tampoco quiere fórmulas pesadas bajo el sol. Este verano, escucha lo que tu piel te pide: menos peso, más protección y activos inteligentes. Porque cuidarse también es saber cambiar a tiempo.
