Más de 50 trabajadores de las oficinas centrales del grupo, participaron en diversas actividades organizadas por la Fundación Gil Gayarre en San Sebastián de los Reyes (Madrid).
La Granja San José acogió actividades como huerto, cerámica, ground golf y la experiencia inmersiva TEAtreves, diseñadas para compartir, comprender y derribar barreras desde el contacto directo con personas con discapacidad y autismo.

Con el objetivo de impulsar la construcción de entornos más inclusivos, Campofrío celebró ayer una nueva edición del Día del Voluntariado en colaboración con la Fundación Gil Gayarre, una entidad sin ánimo de lucro dedicada a la atención integral de personas con discapacidad intelectual. El encuentro, celebrado en la Granja San José de San Sebastián de los Reyes (Madrid), permitió a los más de 50 empleados asistentes compartir experiencias, aprendizajes y momentos de convivencia con 90 con discapacidad intelectual que viven y desarrollan su proyecto de vida, en un entorno cercano, participativo y sin etiquetas que favorece la interacción directa y el aprendizaje mutuo.
La jornada giró en torno al desarrollo de varias actividades compartidas como talleres de huerto y cerámica; una sesión de ground golf, disciplina deportiva inclusiva entre el golf tradicional y el croquet que promueve la coordinación y el trabajo en equipo; y la experiencia inmersiva TEAtreves orientada a comprender mejor la realidad de las personas con trastorno del espectro autista.
“En nuestro compromiso con las comunidades de las que formamos parte, creemos que el voluntariado corporativo es una herramienta fundamental para generar un impacto positivo y promover una sociedad más inclusiva. Este tipo de iniciativas de sensibilización permiten acercar realidades, derribar barreras y reforzar valores tan importantes como la empatía, el respeto mutuo o la colaboración”, señala Eduardo Miguel, director de Recursos Humanos de Campofrío.
Esta iniciativa se enmarca en el compromiso de Campofrío con el Plan Normaliza, orientado a promover la normalización de la discapacidad en el entorno laboral y social. En este sentido, la compañía apuesta por generar espacios que permitan a las personas acercarse a realidades diversas de manera directa, contribuyendo a romper estereotipos y fortalecer una cultura basada en el respeto, la inclusión y la colaboración.
La Fundación Gil Gayarre trabaja desde hace más de seis décadas para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual y sus familias, promoviendo su desarrollo personal, su inclusión social y su participación en la comunidad. La Granja San José es uno de sus proyectos más emblemáticos, un espacio integrado en la red pública de atención de la Comunidad de Madrid donde conviven cerca de un centenar de personas cada año.
“Lo más valioso del proyecto Naturalezas Diversas es que las empresas descubren una forma más cercana y auténtica de entender la diversidad, y se llevan en su recuerdo todo lo que son y todo lo que pueden aportar las personas con discapacidad intelectual. Su visión se transforma”, señala Cali Hornos, responsable de Responsabilidad Social de la Fundación Gil Gayarre, que añade: “esperamos que la energía, la ilusión, el compromiso, las conversaciones y las sonrisas compartidas con el voluntariado de Campofrío sean el comienzo de un vínculo que siga creciendo. Y que, esta magnífica experiencia, acompañada por Volies, sirva de refugio y de lugar de inspiración por una jornada tan auténtica.”

