- Con flagship en Serrano 80 y obrador propio en Plaza del Perú, la maison francesa da a conocer en la capital una propuesta que recorre todos los momentos del día: desayuno, brunch, comida, merienda y afterwork.
- La presentación, celebrada el 11 de junio, reunió a múltiples invitados entre prensa, creadores de contenido y comunidad de marca en torno al afterwork francés de PAUL.

Hay lugares que no se explican solo por un producto, sino por la forma en la que acompañan distintos momentos del día. PAUL, la maison francesa fundada en 1889, se presenta oficialmente en Madrid tras su llegada a la capital en noviembre de 2025, con una propuesta que va del primer café de la mañana a la copa al salir del trabajo.
La marca dio a conocer su universo gastronómico el pasado 11 de junio en un encuentro con prensa, creadores de contenido y una selección de invitados vinculados a la marca, donde el afterwork sirvió como hilo conductor para mostrar una de las expresiones más sociales de la cultura francesa: el apéro, entendido como ese momento de final del día en el que sentarse, compartir y alargar la conversación también forma parte de la experiencia.
Con más de 135 años de historia y presencia en más de 50 países, PAUL es uno de los nombres más reconocibles de la boulangerie y pâtisserie francesa. En Madrid, la marca cuenta con un flagship en Serrano 80 y con un establecimiento con obrador propio en Plaza del Perú, desde donde traslada a la ciudad una forma de entender la gastronomía francesa ligada al día a día, no solo a la ocasión especial.
La propuesta parte del pan y la bollería, pero no se queda ahí. En PAUL el día puede empezar con una baguette recién horneada, un croissant elaborado con mantequilla pura o un pain au chocolat; continuar con un brunch, una comida ligera o una pausa de café con éclairs, macarons o chouquettes; y terminar con una copa de vino francés acompañada de quesos o fougasses. Aquí, la cultura gastronómica francesa se articula alrededor de esos pequeños rituales que ordenan la jornada: desayunar, parar, compartir, merendar o alargar la conversación después del trabajo.
Uno de los elementos que diferencia la implantación de PAUL en Madrid es su modelo de obrador propio. Desde Plaza del Perú, la marca trabaja elaboraciones diarias que permiten garantizar frescura y regularidad en el producto. El pan se elabora cada día, la bollería se trabaja con mantequilla pura y la pastelería se produce sin aceite de palma, siguiendo una filosofía basada en el savoir-faire francés, el cuidado del producto y la elaboración constante.
“En Francia, PAUL forma parte del día a día: del primer café de la mañana al pan que acompaña la comida o el apéro después del trabajo. Nuestro objetivo en Madrid es trasladar esa forma de vivir la gastronomía francesa de manera cotidiana, cercana y con producto elaborado cada día”, señala Richard Vidal, Country Manager de PAUL España.
El afterwork, presentado durante el encuentro, es una muestra más de esa forma de entender la mesa. Inspirado en el apéro francés, PAUL incorpora vinos procedentes de regiones como Beaujolais, Côtes du Rhône, Borgoña o Provenza, pensados para acompañar tablas de quesos franceses y fougasses de queso y aceitunas. Una propuesta que conecta con ese momento de final del día en el que no se trata solo de tomar algo, sino de sentarse, compartir y dejar que la conversación se alargue.
Con esta presentación, PAUL refuerza su implantación en Madrid y da a conocer una propuesta que busca ocupar un espacio propio en la capital: el de la gastronomía francesa cotidiana. Una forma de acercarse a Francia desde lo más reconocible - el pan, la pastelería, el café, el vino y el apéro -, pero adaptada al ritmo de una ciudad donde cada vez hay más espacio para planes que empiezan por la mañana y pueden terminar al salir del trabajo.

