Es una etiqueta, enmarcada en la colección Experiencias de Vendimia y que no nace de la mezcla en bodega, sino de la convivencia en el campo. En definitiva, un vino que nace unido desde la raíz y que traduce el paisaje volcánico.

Antiguamente, en Lanzarote, las parcelas no entendían de separaciones. Las variedades crecían juntas, compartiendo el mismo suelo volcánico, el mismo viento alisio y el mismo sol intenso. Se vendimiaban al mismo tiempo y fermentaban en un mismo depósito. Ese gesto sencillo —hoy casi olvidado— daba lugar a vinos de una armonía natural difícil de replicar. Inspirándose en esa tradición, El Grifo, la bodega más antigua de las Islas Canarias y una de las diez que más historia atesora en España, decidió investigar y experimentar, dentro de su colección Experiencias de Vendimia y crear El Grifo Cofermentación 2024, vino que recupera esta práctica histórica en una pequeña parcela co-plantada al pie de la Montaña de Testeina, donde malvasía volcánica y vijariego blanco conviven desde la raíz. No se encuentran en la botella: crecen juntas en la viña y fermentan juntas en bodega.
Una integración natural que traduce el paisaje volcánico
La malvasía volcánica aporta volumen, textura envolvente y una expresión aromática mineral y seductora. La vijariego blanco, por su parte, aporta tensión, acidez firme y precisión. El resultado no es la suma de dos variedades, sino una integración natural que traduce el paisaje volcánico de Lanzarote con honestidad y frescura.
En bodega, el proceso sigue la misma lógica de respeto por el origen. Las uvas se prensan juntas con raspón, buscando mayor estructura y complejidad. El mosto fermenta con levaduras autóctonas en acero inoxidable y termina su fermentación en un fudre de roble francés de 3.000 litros, donde el vino se afina durante un año de crianza. Este tiempo permite ganar volumen, textura sedosa y profundidad sin perder su identidad mineral ni su frescura natural.
Salino y ligeramente ahumado
En copa, El Grifo Cofermentación 2024 se presenta con un color amarillo dorado pálido con reflejos verdosos. En nariz destaca por su complejidad: fruta blanca madura, piel de cítricos y un fondo mineral y salino, acompañado por sutiles notas de pan tostado y frutos secos procedentes de su crianza en fudre. En boca es amplio, envolvente y vibrante, sostenido por una acidez precisa que alarga el paso y deja un delicado final salino y ligeramente ahumado.
Más que una mezcla de variedades, es una reinterpretación contemporánea de una práctica histórica: un vino que nace integrado desde el origen para expresar, con autenticidad, el carácter único de Lanzarote. Sin duda, un vino que refleja el equilibrio entre volumen y tensión que caracteriza a los grandes blancos volcánicos.
Por supuesto, su producción es limitada; tan solo 8.000 botellas rinden homenaje a la tradición vitícola de Lanzarote. Y no, no es una moda, es una herramienta para elaborar vinos con equilibrio, identidad y sentido de lugar.
El Grifo Cofermentación 2024
PVP: 26,60 euros www.elgrifo.com

