Comerse una manzana nunca había sido tan cool.
Este pasado jueves 12 de febrero, con motivo de San Valentín y en pleno corazón de la ciudad, la marca Pink Lady® transformó lo cotidiano en extraordinario con una frutería pop-up efímera convertida en el nuevo love spot urbano. Un espacio donde la manzana dejó de ser simplemente fruta para convertirse en objeto de deseo.
En un momento del año en el que las emociones están a flor de piel, Pink Lady® dio un paso más allá de la publicidad tradicional para materializar su nueva campaña europea —“Muy crujiente. Muy jugosa. Muy cool.”— en una experiencia real, inmersiva y absolutamente instagrameable. Más que un evento, una declaración de intenciones.

Esta frutería pop-up, que sorprendía desde el primer paso con un espacio metalizado de estética industrial —un guiño contemporáneo a las cámaras frigoríficas de los comercios tradicionales—, invitaba a sumergirse en una atmósfera inesperada donde lo cotidiano se transformaba en tendencia.
En su interior, la experiencia combinó degustaciones de distintos aperitivos donde la manzana era la protagonista indiscutible, además de ofrecer cócteles inspirados en las distintas love vibes de la campaña de San Valentín. La música lo fue todo gracias al DJ set en directo y un photobooth personalizado hizo que los invitados pudiesen inmortalizar el momento. Para los más atrevidos, al fondo de la sala les esperaba un tatuador para llevarse un recuerdo único de esta experiencia tan divertida.
Más que una acción puntual, esta frutería efímera funcionó como puente entre campaña y retail, trasladando la marca de lo lineal al universo lifestyle.
Porque para Pink Lady®, la fruta no solo se consume.
Se siente. Se comparte. Se desea.
El nuevo mood de Pink Lady®
Con más de 25 años de historia, Pink Lady® inicia una nueva etapa en Europa reafirmando su carácter premium y su voluntad de reencantar la categoría.
Su nuevo posicionamiento celebra el gesto de morder una manzana como una expresión de placer y libertad. El crunch —ese sonido reconocible e irresistible— se convierte en firma sensorial y declaración de actitud.
“Muy crujiente. Muy jugosa. Muy cool.” no es solo un claim, es una invitación a vivir la fruta desde el deseo, la estética y la emoción.
En un mercado donde la manzana ha sido muchas veces banalizada, Pink Lady® reivindica su poder cultural. Porque incluso lo más cotidiano puede convertirse en icónico cuando se mira desde otra perspectiva.
