- Los compradores mixtos crecen 1,4 puntos porcentuales. Los onliners suben 1,2 y los offliners caen 2,6 puntos.
- Los consumidores combinan ambos canales e impulsan un modelo de compra cada vez más híbrido y flexible.
- El mercado se consolida y la compra online se convierte en una rutina semanal. La compra se hace en las tardes/noches de los días laborables.
- Persisten las barreras para los frescos, especialmente pescado y carne; mientras que la comida preparada aparece con timidez.
- La confianza en el supermercado conocido se mantiene como el principal activo. Más de la mitad de los consumidores hacen coincidir su supermercado físico y digital.
- La IA emerge, pero no toma el control. Existe temor al uso de los datos personales, al tiempo que se expresa el deseo de recibir sugerencias y automatizar la compra.
- Persiste el reto medioambiental, la sostenibilidad es importante si no supone renunciar a las ventajas del e-commerce.
Ignacio García Magarzo, director general ASEDAS; María Puelles, Universidad Complutense de Madrid; Marta Nieto Novo, directora general de Comercio, Consumo y Servicios de la Comunidad Autónoma de Madrid; José María Bonmatí, director general AECOC; Nuria Cardoso, directora Comunicación ASEDAS; Gonzalo Moreno, Universidad Autónoma de Madrid.
La compra online de productos de alimentación y bienestar personal y del hogar continúa con un ascenso lento pero constante. Los consumidores que solo hacen la compra online (onliners) avanzan 1,2 puntos porcentuales respecto al año anterior y representan el 7,2 por ciento de los encuestados (frente al 3,5 de 2020). Los mixtos, que hacen la compra tanto online como en tienda física, suman 1,4 puntos porcentuales y son ya un tercio de los encuestados (30,8 por ciento). Y, por último, los consumidores que solo optan por la tienda física (offliners) retroceden 2,6 puntos porcentuales y representan el 62 por ciento.
Estos son los datos extraídos del X Observatorio de Comercio Electrónico en Alimentación, presentado por ASEDAS, la asociación representativa de los supermercados y mayoristas de alimentación, junto con los autores del informe, María Puelles, doctora en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid, y Gonzalo Moreno, profesor asociado de la Universidad Autónoma de Madrid y doctor en Marketing por la Universidad Complutense.
Superada completamente la crisis inflacionista -que supuso un parón en el crecimiento del gran consumo online- desde 2024 se confirma el avance de la compra digital, que se apoya en la convivencia entre canales. Los datos apuntan a una madurez del comercio electrónico en alimentación que consolida la fortaleza estructural de la tienda física en un mercado cada vez más híbrido y flexible.
En este sentido, se diluyen también las diferencias socio-económicas que eran más visibles en anteriores estudios. Aunque los onliners se mantienen como el perfil de comprador con mayor poder adquisitivo, la decisión de compra no depende tanto de factores económicos como funcionales: el onliner busca conveniencia; el mixto, flexibilidad y el offliner, control tanto sobre el producto como sobre el precio. Aparece, además, un nuevo tipo de consumidor: el ex-usuario de la compra online, quien vuelve a la tienda física en busca de un valor añadido definido por la experiencia sensorial y las emociones.
Seis de cada diez compras se hacen en las tardes/noches de los días laborables
Sin grandes sorpresas, las categorías que dominan la compra online son la higiene para el hogar (84 por ciento), la higiene personal (82 por ciento) y alimentación envasada (82 por ciento). Además, persisten las barreras en el pescado fresco (24 por ciento) y carne fresca (33 por ciento). Las frutas y hortalizas avanzan en confianza, con un 42 por ciento de los consumidores que las incluyen en sus carritos digitales.
Entre las categorías, vemos que la comida preparada en los supermercados emerge en la compra online con un todavía tímido 25 por ciento en el caso de los onliners y un 18 por ciento en el de los mixtos.
La madurez del canal se aprecia también en los momentos de compra. Seis de cada diez compras se realizan en la franja de la tarde/noche de los días laborables. El fin de semana pierde relevancia porque la compra online deja de asociarse a momentos puntuales y se incorpora en el día a día del consumidor. Esta concentración horaria sugiere una mayor integración en las rutinas del hogar.
El supermercado habitual es también el proveedor digital
El contacto estrecho con el canal digital ha conseguido grandes mejoras en la experiencia de compra. Así, el 77 por ciento de los onliners y el 71 por ciento de los offliners confían en que los productos van a llegar en buenas condiciones. Confianza y comodidad se afianzan como los grandes motores del e-commerce en alimentación.
La confianza aparece muy ligada a la importancia de la tienda física. En este sentido, los consumidores no están abandonando los supermercados para comprar online, sino que están convirtiendo su supermercado habitual en su proveedor digital. Así lo confirma el 48 por ciento de los mixtos encuestados y el 57 por ciento de los onliners -estos confían en una enseña de referencia, aunque hagan la mayor parte de sus compras en el canal digital-. De manera generalizada, la mayor confianza va hacia el supermercado tradicional. Además de los fieles a una enseña, un 23 por ciento y un 27 por ciento de mixtos y onliners, respectivamente, confían en “otro” supermercado con tienda física.
La IA emerge, pero no toma el control
Aunque en ediciones anteriores del Observatorio se había preguntado a los usuarios por la inteligencia artificial y los nuevos canales de información, no ha sido hasta este 2026 cuando la IA aparece de manera clara en la mente de los consumidores. Esta tecnología emerge como una opción de personalizar, inspirar y facilitar la decisión de compra, pero con un matiz de desconfianza: el consumidor quiere mantener el control de sus decisiones.
Al 74 por ciento de los mixtos y el 67 por ciento de los onliners les preocupa que la IA conozca y utilice sus hábitos de consumo. Al mismo tiempo, expresan el deseo de que la tecnología adapte ofertas o sugerencias al tipo de hogar (79 y 86 por ciento de los mixtos y onliners, respectivamente) y les gustaría que la IA sugiriese recetas e hiciera los pedidos necesarios para ejecutarlas (71 y 80 por ciento, respectivamente).
A la hora de tomar decisiones de compra, las reseñas de otros compradores ganan a los influencers, que se toman en cuenta cuando tienen un reconocido prestigio profesional. En la aldea global, el boca a boca se difunde a través de las redes sociales, con Instagram y TikTok como las más influyentes en materia de gran consumo.
El reto medioambiental
Por último, el X Observatorio de Comercio Electrónico en Alimentación afianza la idea de que la sostenibilidad ya forma parte de la decisión de compra online, pero los límites aparecen cuando este concepto implica pagar más, esperar más o perder comodidad. Por ejemplo, solo la mitad de los usuarios estarían dispuestos a modificar los hábitos en la entrega de sus pedidos a cambio de aplicar medidas más respetuosas con el medioambiente.
Ficha técnica del estudio: Cuestionario online, muestreo de conveniencia (bola de nieve) sobre una muestra total de 2.289 encuestas. Nivel de confianza del 95%, con un error máximo de 2,27 puntos porcentuales. Muestra fiable y representativa de la población española.
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