- Miguel Córdoba (xFarm Technologies) ha abierto las sesiones técnicas del OOWC mostrando cómo la inteligencia artificial, los drones y el análisis de datos en tiempo real están ya transformando la gestión del olivar, con herramientas capaces de optimizar el riego, anticipar plagas y reducir costes de forma significativa.
- Chiara Corbo (Politécnico de Milán) ha revelado que la inversión global en innovación digital para el sector agroalimentario creció un 21% en 2025 hasta los 11.500 millones de dólares, y que cuatro de cada cinco explotaciones, que ya han adoptado tecnología 4.0, planean seguir invirtiendo, con la IA como tecnología estrella y el olivar entre los sectores con mayor recorrido de transformación.
- La mesa redonda sobre la almazara del futuro, con Dolores Pérez (UCO), Antonio López (GEA Group) y Julián Ferrer (De Prado), destacó que la automatización, la eficiencia energética y la economía circular son las tres palancas que definirán la competitividad industrial del sector en los próximos años.

El Olive Oil World Congress (OOWC) ha arrancado su primera jornada técnica con la innovación como protagonista indiscutible. Inteligencia artificial, drones, plataformas de gestión de datos, digitalización de la cadena de valor y automatización industrial han centrado las primeras intervenciones de un programa que confirma que el olivar y la almazara del siglo XXI tienen en la tecnología su principal palanca de competitividad.
Miguel Córdoba, de xFarm Technologies, ha inaugurado las sesiones técnicas con una exposición sobre el impacto real que la aplicación de nuevas tecnologías está teniendo ya en el cultivo del olivo, que vive un momento clave de convergencia tecnológica. Bajo el título “Smart farming en el sector del aceite de oliva: IA, drones y datos”, Córdoba ha mostrado cómo las plataformas de gestión digital permiten hoy monitorizar parcelas en tiempo real, optimizar el riego y la fertilización, detectar la presencia de plagas —como la mosca del olivo— y planificar las labores de campo con una precisión hasta ahora imposible para la mayoría de los olivicultores. El experto ha subrayado que estas tecnologías, lejos de ser exclusivas de grandes explotaciones, están siendo accesibles para productores medianos, y ha llamado al sector a entenderlas como una inversión estratégica para reducir costes e incrementar la calidad.
El sector agroalimentario digital crece
Chiara Corbo, directora del Smart AgriFood Observatory del Politécnico de Milán, ha aportado los datos globales que enmarcan esta transformación. Según el observatorio que dirige, 2025 ha marcado un punto de inflexión: la inversión global en innovación digital para el sector agroalimentario ha crecido un 21%, alcanzando los 11.500 millones de dólares, mientras que el número de startups activas en el sector ha repuntado un 6%, tras el frenazo de 2024. “Estamos ante una fase de madurez: los inversores ya no financian promesas, financian soluciones escalables con impacto real en la cadena de valor”, ha señalado Corbo. La consolidación del ecosistema refleja una selección más exigente por parte de los fondos de capital riesgo, orientados hacia iniciativas con capacidad de generar impacto concreto a lo largo de toda la cadena agroalimentaria.

Según los datos aportados por Corbo, la Inteligencia Artificial se consolida como la tecnología más implantada: cuatro de cada cinco explotaciones que ya han adoptado soluciones 4.0 planean seguir invirtiendo en los próximos años. Las aplicaciones más extendidas abarcan la predicción meteorológica, la optimización del riego y la fertilización, el control de calidad y la trazabilidad del producto.
El sector del aceite de oliva cuenta ya con ejemplos concretos: drones para la detección de mosca del olivo y la aplicación de tratamientos fitosanitarios en zonas de difícil acceso, fertilización a tasa variable mediante cartografía espacial del olivar, y herramientas digitales de trazabilidad que protegen el producto frente a la falsificación y permiten gestionar grandes volúmenes de datos a lo largo de toda la cadena.
Corbo ha advertido, no obstante, que la conectividad rural deficiente, los problemas de interoperabilidad entre plataformas y las barreras culturales entre los agricultores siguen frenando la adopción, y ha reclamado políticas activas de acompañamiento digital. La propia Unión Europea, en su ‘Visión para la Agricultura y la Alimentación’, sitúa la digitalización en el centro de la transición hacia una agricultura más competitiva y sostenible, ampliando los fondos de Horizon Europe dedicados a IA y tecnologías avanzadas.
La almazara del futuro: Automatización, eficiencia energética y economía circular
En el bloque de procesos industriales, Dolores Pérez, investigadora de la Universidad de Córdoba (UCO); Antonio López, de GEA Group; y Julián Ferrer de Prado han protagonizado una mesa redonda sobre “La almazara del futuro: automatización, eficiencia energética y circularidad”.
Los tres expertos han coincidido en que la almazara del siglo XXI debe integrar sistemas de automatización que reduzcan la dependencia de mano de obra, optimicen los tiempos de extracción y garanticen una calidad homogénea del aceite, con una trazabilidad digital que refuerce la confianza del consumidor y permita diferenciar el producto en mercados premium.
La eficiencia energética ha centrado parte del debate: el coste de la energía es uno de los principales gastos operativos de las almazaras, y los expertos han señalado el margen de mejora que existe a través de la recuperación de calor en los procesos de extracción, la integración de energías renovables y la monitorización inteligente del consumo.
La economía circular ha completado el triángulo del debate: los subproductos del proceso de extracción —alperujo, aguas de vegetación, hueso de aceituna— concentran un potencial industrial y energético que el sector todavía no aprovecha en su totalidad. Para los participantes en la mesa, transformar estos subproductos en nuevas fuentes de valor no es solo una oportunidad económica, sino una exigencia de la sostenibilidad que los mercados y las regulaciones van a imponer de forma creciente.
Estas sesiones forman parte del intenso programa de la primera jornada del OOWC, que se extiende a lo largo de todo el día con bloques dedicados a la mejora genética y la resiliencia climática del olivar, el riego y la fertilización, la calidad y seguridad del producto, las propiedades sensoriales del aceite virgen extra y la presentación de pósteres científicos, antes de la cata de aceites de oliva del mundo y la gala de premios que cerrarán la noche.
El Congreso cuenta con el respaldo institucional del Consejo Oleícola Internacional (COI), el CIHEAM Zaragoza y la Fundación Dieta Mediterránea, junto a entidades públicas como el Ministerio de Agricultura y Asuntos Marítimos de Portugal, la Junta de Castilla-La Mancha ('Campo y Alma'), la Generalitat de Catalunya, la Junta de Andalucía y el IMIDRA.
En el ámbito privado respaldan, por ahora, esta segunda edición, además de Olivum, entidades como AgroBank, BPI de Grupo Caixabank, la Interprofesional del Aceite de Oliva Español, GEA Group, Novonesis-Univar Solutions, APOAC (Associação para a Promoção do Olival e Azeite de Aire e Candeeiros) con su marca comercial ‘Olivedos do Carso’, Adsaica (Associação de Desenvolvimento das Serras de Aire e Candeeiros), Feria de Zaragoza (ENOMAQ), Kubota, Dazeite y Siliker.

